Estrés post-vacacional: cómo ayudar a los niños con la vuelta al cole

Viernes, 28 Agosto, 2015

Aunque pueda parecer mentira, los niños también sufren —y cada vez más— el estrés post-vacacional del verano. Los síntomas son muy similares a los que se dan en adultos, y muchos de ellos son fácilmente identificables, como la desmotivación, la irritabilidad, la pérdida del apetito o de la energía y otros cambios de humor generalizados.

La vuelta a la rutina puede ser difícil en algunos casos, especialmente en los niños. Es por ello que el proceso de adaptación se dé de forma paulatina para que los cambios no supongan un riesgo para las defensas de nuestros hijos, de forma que el aumento de las actividades diarias sea algo natural y no un cambio demasiado brusco.

Una de las medidas más evidentes a tomar, aunque a la vez más difíciles de cumplir, es el cambio de horario. Son muchos los expertos que recomiendan que durante los últimos días de vacaciones los niños sigan una rutina lo más estable posible, tanto para las comidas como para la hora de acostarse por las noches. Cenar dos horas antes de acostarse ayudará a conciliar el sueño, así como tomar una ducha caliente por la noche preferiblemente a por la mañana. Al final el cambio debe resultar lo más próximo posible a los horarios que los niños deberán seguir para ir a la escuela, para minimizar el impacto negativo de lo que puede suponer madrugar de nuevo y estudiar.

Por otro lado, es importante que el niño también continúe con sus actividades habituales. Jugar en el exterior puede ser muy beneficioso para que los pequeños gasten esa energía acumulada, pero al mismo tiempo promover la lectura o los juegos educativos puede ayudarle a prepararse para la vuelta al cole y sus deberes.

En general, en el ambiente familiar se debe promover un estilo de vida saludable, equilibrando el ocio con el deber y las actividades externas con la vida hogareña. Pero lo más importante, sin duda, es estar siempre dispuesto a escuchar al niño y que éste se sienta escuchado: tratar los temas que le preocupan de forma abierta y con sinceridad puede suponer toda una diferencia en la relación que tenemos con nuestros hijos.

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